viernes, 9 de abril de 2010

Las intermitentes y la redundancia

redundancia.

(Del lat. redundantĭa).

1. f. Sobra o demasiada abundancia de cualquier cosa o en cualquier línea.

2. f. Repetición o uso excesivo de una palabra o concepto.

3. f. Cierta repetición de la información contenida en un mensaje, que permite, a pesar de la pérdida de una parte de este, reconstruir su contenido.


Así define la redundancia la Real Academia de la Lengua Española, que consulto con cierta frecuencia por la Web cuando es necesario

Definitivamente es inútil cuando no aporta nada nuevo... como ésta semana en el programa de televisión "Quién quiere ser millonario". ¿Qué sentido tiene aclarar el lugar de origen de los participantes, cuando todos vienen del mismo lugar? En éste caso la redundancia es innecesaria, necia y chocante.

En cambio hoy por la tarde, al volver de casa de mis papás, circulamos fluidamente por Avenida López Mateos hasta que, al pasar Plaza del Ángel, se ralentizó el tráfico bajo el túnel. Nadie encendió sus intermitentes. Bueno, sólo otro coche y nosotros. Casi puedo escuchar algunas voces más jóvenes, preguntando "¿Y éso qué? Todos pueden ver que más adelante están detenidos."

Al menos para el tráfico motorizado, las intermitentes tienen una función que no debe darse por sentada: indicar que el vehículo que las lleva encendidas no circula de forma normal por la vía. Y la norma la dicta, me parece, el límite de velocidad. ¿Para qué encenderlas? Para avisar al de atrás que bajas la velocidad, o que algo adelante te impedirá circular normalmente en cuanto le alcances. Pero claro, si todos los coches dentro de un tunel encienden sus intermitentes acabaremos todos "lampareados". ¿Qué propósito puede tener entonces?

Si entro al tunel y veo un auto con las intermitentes encendidas, lo correcto sería suponer que tiene un problema, digamos, individual. Es su auto el que no funciona o no avanza, o el conductor el que no puede o no quiere ir más rápido. ¿Pero si son todos, qué me imagino? Que adelante debe haber un buen accidente, desviación o problemón vial, y que por éso no se puede avanzar. ¡Bendita redundancia!

Así que la próxima vez que te encuentres en un congestionamiento vial y seas de los de adelante, de los que si ven lo que está pasando, pondera la situación y enciende tus intermitentes. Esperemos que los demás se sientan apelados en su conciencia cívica, y lo hagan también, para que los prisudos de atrás dejen de rebasar por la derecha a quienes sí encendemos nuestras señales, y bajen la velocidad...

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